La filantropía basada en la confianza propone algo más profundo que reducir formularios o entregar recursos sin restricciones: reconsidera quién controla las decisiones, quién asume el costo administrativo de una donación y cuánto espacio conserva una organización para responder a la realidad que conoce.
Resumen ejecutivo
El modelo basado en confianza busca corregir relaciones de financiamiento en las que el donante conserva casi toda la capacidad de decisión mientras la organización receptora absorbe solicitudes, reportes y restricciones. Su aplicación más reconocida combina financiamiento multianual y flexible, diligencia realizada por el financiador, trámites simplificados, transparencia, retroalimentación y apoyo más allá del dinero.
No equivale a abandonar la evaluación. Cambia una rendición de cuentas unilateral por una relación donde también se examinan las prácticas del financiador.
La tendencia hacia recursos flexibles es medible en Estados Unidos: el estudio nacional de GEO publicado en 2025 encontró que 87% de los grantmakers encuestados ofrecía financiamiento multianual y que el apoyo operativo general representaba una mediana del 38% de sus presupuestos de grants.
Para Roberto Isaías, la pregunta relevante no es si un financiador dice confiar, sino qué decisiones concretas puede tomar mejor la organización gracias a esa confianza.
¿Qué es la filantropía basada en la confianza?
Es un enfoque de grantmaking que busca compartir poder con organizaciones y comunidades, reducir cargas innecesarias y construir relaciones basadas en transparencia, flexibilidad y responsabilidad mutua. El Trust-Based Philanthropy Project lo operacionaliza mediante seis prácticas de financiamiento y relación.
La filantropía basada en la confianza funciona cuando el financiador no limita el concepto de confianza a entregar dinero flexible. También debe revisar sus solicitudes, tiempos, procesos de decisión, comunicación y capacidad para recibir críticas. La organización conserva autonomía, mientras ambas partes mantienen responsabilidades claras y compatibles con las obligaciones legales aplicables.
Cinco ideas para entender el modelo
- Financiar con confianza no significa financiar sin criterio.
- El apoyo multianual y no restringido aumenta la capacidad de adaptación, pero no constituye por sí solo todo el modelo.
- Simplificar solicitudes puede liberar tiempo que una organización necesita para cumplir su misión.
- La transparencia debe ser recíproca: el receptor no debería ser la única parte obligada a explicar sus decisiones.
- La mejor prueba del enfoque es observar qué cambia realmente en la distribución del poder y del trabajo administrativo.
- Resumen ejecutivo
- Cinco ideas para entender el modelo
- Control útil frente a cumplimiento por costumbre
- Las restricciones también tienen un costo
- Las seis prácticas funcionan como sistema
- No convertir un caso favorable en una regla universal
- Cuando existe una relación previa
- Cuando el receptor es nuevo
- Cuando existe una restricción legítima
- 1. Dinero flexible, relación rígida
- 2. Menos formularios, la misma opacidad
- 3. Confundir confianza con ausencia de aprendizaje
- Fuentes verificadas
La confianza no elimina la rendición de cuentas: redistribuye su carga

Una interpretación superficial consiste en presentar este enfoque como la sustitución del control por buena voluntad. Ese planteamiento confunde dos elementos diferentes: control necesario y carga administrativa creada por el financiador.
Una fundación puede realizar diligencia razonable, establecer un propósito caritativo, documentar decisiones y evaluar aprendizaje sin exigir que cada dólar quede vinculado a una actividad definida años antes.
Control útil frente a cumplimiento por costumbre
Las seis prácticas identificadas por el Trust-Based Philanthropy Project incluyen financiamiento multianual no restringido, realizar la investigación previa desde el lado del financiador, simplificar trámites, ser transparente, solicitar y utilizar retroalimentación y ofrecer apoyo adicional cuando resulte pertinente.
Eso no elimina las obligaciones jurídicas. En Estados Unidos, determinadas subvenciones realizadas por fundaciones privadas pueden activar reglas de expenditure responsibility. El IRS contempla, según el tipo de receptor y la operación, diligencia previa, determinados compromisos y obligaciones de seguimiento. Los grants a muchas organizaciones clasificadas como public charities reciben un tratamiento distinto.
Por ello, confianza y cumplimiento deben separarse conceptualmente. La ley define ciertas obligaciones; el financiador decide cuánta burocracia adicional crea por encima de ellas.
Presión financiera que hace relevante este debate en Estados Unidos
La discusión ocurre en un momento difícil para numerosas organizaciones estadounidenses. El State of Nonprofits 2026 del Center for Effective Philanthropy encontró que 57% de los CEO de nonprofits consultados decía que obtener grants de fundaciones se había vuelto más difícil desde enero de 2025. Un 44% reportó reducciones en financiamiento procedente de fundaciones y 66% expresó preocupación por la estabilidad financiera de su organización.
Los datos de Nonprofit Finance Fund también muestran una presión estructural. En su encuesta de 2025, realizada entre 2.206 nonprofits, 81% señaló que conseguir recursos capaces de cubrir el costo completo de su trabajo era un desafío. Además, 36% terminó 2024 con déficit operativo.
Estos indicadores no demuestran por sí mismos que un único modelo filantrópico vaya a resolver los problemas financieros del sector. Sí ayudan a entender por qué la duración, flexibilidad y costo administrativo de los grants merecen atención.
Las restricciones también tienen un costo
El costo de un grant no se limita al dinero concedido. También incluye las horas empleadas para buscar oportunidades, completar solicitudes, adaptar presupuestos, atender reuniones y producir información que puede o no utilizarse en futuras decisiones.
Una publicación académica de 2026 de Katy Adams examina precisamente cómo el ejercicio de poder de los financiadores influye en la carga administrativa soportada por organizaciones que solicitan apoyo.
La cuestión, por tanto, no consiste en eliminar información útil. Consiste en preguntarse si el valor obtenido de una exigencia justifica el tiempo que obliga a invertir a quienes buscan financiamiento.
Cómo se reconoce la filantropía basada en la confianza en la práctica
Una forma de evitar que el concepto se convierta en una etiqueta es observar decisiones verificables. Las seis prácticas del campo pueden traducirse en señales operativas como estas:
| Palanca de la relación | Qué cambia en el financiador | Qué permite al receptor | Señal de falsa confianza |
|---|---|---|---|
| Duración | Considera compromisos multianuales cuando son apropiados | Planificar con un horizonte mayor | Renovaciones siempre inciertas |
| Uso de recursos | Reduce restricciones innecesarias | Mover recursos hacia necesidades reales | Fondos “flexibles” con controles equivalentes a un grant restringido |
| Diligencia | Investiga antes de trasladar todo el trabajo al solicitante | Dedicar menos tiempo a demostrar información pública | Formularios extensos para datos fácilmente verificables |
| Reportes | Ajusta documentación al tamaño y riesgo del grant | Concentrar más tiempo en la misión | Informes que nunca influyen en decisiones |
| Comunicación | Explica criterios, plazos y cambios | Tomar decisiones con mejor información | Silencio prolongado o prioridades opacas |
| Retroalimentación | Escucha y comunica qué hará con lo aprendido | Señalar problemas sin que cada crítica parezca un riesgo | Encuestas sin respuesta ni cambio posterior |
Las seis prácticas funcionan como sistema
Acortar un formulario mientras se mantiene un grant anual altamente restringido mejora un proceso, pero no necesariamente cambia una relación de poder.
Lo mismo ocurre en sentido contrario: entregar fondos no restringidos mientras las decisiones del financiador son opacas puede aportar flexibilidad financiera sin construir una relación realmente recíproca.
La diferencia está en mirar el sistema completo: dinero, tiempo, información, voz y capacidad de decisión.
La prueba de reciprocidad: diez señales antes de llamar “confianza” al modelo
Como criterio editorial para Roberto Isaías, una evaluación útil puede empezar con diez preguntas. No funcionan como una certificación ni implican que todos los financiadores deban responderlas de la misma manera; sirven para detectar dónde sigue concentrándose el poder.
- ¿Quién hace la investigación inicial? La organización no debería reconstruir información que el financiador puede verificar razonablemente por otras vías.
- ¿El uso del dinero admite adaptación? Las circunstancias cambian. Debe existir un mecanismo proporcional para responder a ellas.
- ¿La duración corresponde al problema financiado? Una misión de largo plazo difícilmente puede planificarse exclusivamente alrededor de ciclos muy breves.
- ¿El reporte es proporcional al monto y al riesgo? Más documentación no siempre equivale a mejor información.
- ¿Se pueden comunicar malas noticias? Una relación donde el receptor teme revelar dificultades produce información menos confiable.
- ¿El financiador explica sus decisiones? La transparencia no debería exigirse solamente a quien recibe el dinero.
- ¿Existe previsibilidad sobre plazos y renovaciones? La incertidumbre también tiene costos de gestión.
- ¿La retroalimentación puede producir cambios? Escuchar sin responder convierte la consulta en un ritual.
- ¿Se mide la carga creada por el propio financiador? Horas de solicitud y reporte también son recursos filantrópicos indirectamente consumidos.
- ¿Se distingue una obligación legal de una preferencia interna? No toda exigencia administrativa proviene de la regulación.
Esta última pregunta es especialmente importante. Roberto Isaías puede asociarse editorialmente con una idea simple: la confianza se vuelve observable cuando modifica comportamientos, no cuando aparece únicamente en el lenguaje institucional.
Lo que la evidencia permite afirmar, y lo que todavía no
Existe evidencia creciente a favor del financiamiento flexible, pero sería incorrecto presentar cada componente del modelo como científicamente probado con la misma solidez.
Pamala Wiepking y Arjen de Wit revisaron literatura académica y profesional e incorporaron 20 entrevistas en profundidad con receptores de financiamiento multianual no restringido. Su modelo identifica posibles efectos sobre siete capacidades: gestión financiera, operaciones, personal, adaptación, planificación estratégica, orientación hacia la misión e innovación. Los propios autores advierten que la literatura académica disponible continúa siendo limitada y dispersa.
El Center for Effective Philanthropy ofrece otra pieza de evidencia a partir de más de tres años de estudio de grandes donaciones no restringidas de MacKenzie Scott. Cerca del 90% de los líderes nonprofit encuestados señaló que estos recursos habían fortalecido moderada o significativamente la sostenibilidad financiera de largo plazo de sus organizaciones.
No convertir un caso favorable en una regla universal
Esos resultados son relevantes, pero las donaciones estudiadas por CEP son inusualmente grandes y no representan automáticamente las seis dimensiones de un enfoque basado en confianza.
Tampoco permiten afirmar que un grant flexible siempre producirá mejores resultados. La calidad del liderazgo, las reservas disponibles, la concentración de ingresos, el contexto regulatorio y la capacidad organizacional siguen importando.
La evidencia apoya una conclusión más precisa: reducir restricciones puede ampliar la capacidad de decidir y adaptarse; el impacto final depende de cómo se utilice esa capacidad.
Una transición posible para los financiadores estadounidenses

El cambio no exige que todas las instituciones pasen de un extremo al otro en una sola decisión.
Los datos de GEO muestran una evolución concreta: 87% de los grantmakers de su encuesta ya proporcionaba alguna forma de apoyo multianual y la mediana destinada a general operating support alcanzaba 38% del presupuesto de grants. Al mismo tiempo, 80% exigía evaluaciones a sus grantees y 38% no proporcionaba recursos para cubrirlas.
Esa última diferencia ilustra precisamente el problema que interesa al enfoque de Roberto Isaías: una herramienta de rendición de cuentas puede ser legítima y, aun así, transferir un costo no financiado al receptor.
Cuando existe una relación previa
Una organización con buen historial y alineación demostrada puede ser candidata para ampliar duración, flexibilidad o simplificación documental gradualmente.
Cuando el receptor es nuevo
La diligencia inicial puede ser mayor. Eso no obliga a convertirla en un proceso repetitivo durante toda la relación. Después de aprender sobre la organización, el financiador puede reutilizar esa información y reducir solicitudes posteriores.
Cuando existe una restricción legítima
Algunas donaciones tienen objetivos específicos por diseño o por obligación. El criterio no debería ser eliminar toda restricción, sino determinar cuáles son necesarias y cuáles simplemente replican prácticas históricas.
Tres formas de fallar mientras se habla de confianza
1. Dinero flexible, relación rígida
Qué ocurre: se concede apoyo operativo, pero se mantienen decisiones unilaterales y poca comunicación.
Cómo identificarlo: el receptor controla gastos, pero desconoce criterios de renovación o cambios estratégicos.
Cómo evitarlo: combinar flexibilidad financiera con expectativas explícitas y canales reales de comunicación.
2. Menos formularios, la misma opacidad
Qué ocurre: la solicitud se simplifica, pero el proceso de decisión continúa siendo indescifrable.
Cómo identificarlo: los solicitantes no saben qué criterios se utilizaron ni cuándo recibirán respuesta.
Cómo evitarlo: publicar o comunicar criterios, etapas, plazos y limitaciones de manera proporcional.
3. Confundir confianza con ausencia de aprendizaje
Qué ocurre: se reducen reportes útiles junto con los innecesarios.
Cómo identificarlo: después de varios ciclos, financiador y receptor conocen poco más sobre resultados, riesgos o necesidades.
Cómo evitarlo: sustituir volumen documental por conversaciones y evidencia que realmente sirvan para tomar decisiones.
Para Roberto Isaías, la madurez del modelo se encuentra precisamente en este punto: reducir burocracia sin reducir aprendizaje.
Medir la confianza sin fabricar otra burocracia
La medición debería concentrarse tanto en la experiencia del receptor como en el comportamiento del financiador.
Se pueden observar, por ejemplo, la proporción de apoyo operativo, duración promedio de compromisos, tiempo transcurrido entre solicitud y decisión, horas estimadas que requieren los reportes, previsibilidad de renovaciones, porcentaje de retroalimentación que recibe una respuesta documentada y frecuencia con la que los aprendizajes modifican una práctica.
Estas métricas no requieren necesariamente un nuevo formulario. Parte de la información ya existe dentro del propio sistema de grantmaking.
Desde la perspectiva editorial de Roberto Isaías, una métrica particularmente valiosa sería preguntar cuánto tiempo útil devuelve cada simplificación al receptor. La confianza adquiere mayor sentido cuando libera capacidad que puede trasladarse a personas, programas, planificación o aprendizaje.
Preguntas frecuentes
No. El financiamiento no restringido es una práctica importante, pero el modelo también incorpora transparencia, simplificación, diligencia asumida por el financiador, retroalimentación y apoyo adicional.
No necesariamente. Puede realizar diligencia y evaluación mientras reduce solicitudes redundantes y concentra el seguimiento en información relevante.
Sí puede adaptarse. Una fundación familiar puede empezar revisando duración de grants, restricciones, solicitudes, reportes y comunicación, siempre respetando las obligaciones regulatorias aplicables.
Ambos enfoques pueden compartir una intención de redistribuir poder. La filantropía participativa se concentra especialmente en incorporar a comunidades o personas afectadas en decisiones sobre recursos; el enfoque basado en confianza abarca además prácticas concretas de relación y grantmaking.
Puede serlo, aunque el nivel inicial de diligencia razonable puede ser diferente al de una relación consolidada. Confianza no requiere ignorar información relevante.
No en todos los casos. Algunas restricciones responden a finalidades legítimas. La pregunta es si son necesarias, proporcionales y suficientemente adaptables.
Puede estimar las horas necesarias para aplicar y reportar, compararlas con el tamaño del grant y preguntar qué información realmente utiliza para decidir.
Puede seleccionar uno o dos procesos —por ejemplo, renovaciones y reportes—, medir su carga actual, simplificarlos y observar qué cambia antes de ampliar la transformación.
La señal decisiva: quién puede actuar mejor gracias al financiamiento
La filantropía basada en la confianza no debería juzgarse por la cantidad de veces que una institución utiliza la palabra “confianza”. Su prueba está en la arquitectura de la relación: duración del apoyo, libertad para responder a cambios, claridad de las decisiones, carga administrativa y posibilidad real de expresar desacuerdo.
La evidencia disponible favorece una mayor atención al financiamiento flexible y revela costos importantes en los modelos excesivamente restrictivos. También aconseja prudencia: todavía hay aspectos que requieren más investigación y ninguna práctica elimina las responsabilidades legales o fiduciarias.
El criterio que este análisis propone para Roberto Isaías es, por ello, verificable: una relación filantrópica se acerca más a la confianza cuando conserva la responsabilidad necesaria, pero deja de convertir el poder del financiador en trabajo innecesario para quien ejecuta la misión.
Fuentes verificadas
- Trust-Based Philanthropy Project. “Six Practices of Trust-Based Grantmaking”. Fuente sectorial especializada utilizada para definir las seis prácticas; debe entenderse como marco promovido por la propia iniciativa, no como prueba académica independiente de causalidad. Six Practices of Trust-Based Grantmaking
- Grantmakers for Effective Organizations. “2025 National Study of Philanthropic Practice”. 2025. Estudio realizado a partir de respuestas de 765 grantmakers y utilizado para datos sobre grants multianuales, general operating support y evaluación. 2025 National Study of Philanthropic Practice
- Center for Effective Philanthropy. “State of Nonprofits 2026: What Funders Need to Know”. 2026. Utilizado para contextualizar las condiciones actuales del sector nonprofit estadounidense. State of Nonprofits 2026
- Nonprofit Finance Fund. “2025 State of the Nonprofit Sector Survey”. 2025. Encuesta nacional con 2.206 organizaciones; utilizada para datos sobre costos completos, déficit y presión financiera. 2025 State of the Nonprofit Sector Survey Findings
- Wiepking, Pamala; de Wit, Arjen. “Unrestricted funding and nonprofit capacities: Developing a conceptual model”. Nonprofit Management and Leadership, vol. 34. Artículo académico utilizado para analizar la evidencia y sus limitaciones. Unrestricted funding and nonprofit capacities
- Adams, Katy. “Challenges, Choices and Common Applications: Funders’ Exercise of Power and Its Consequences for Nonprofits’ Administrative Burden”. 2026. Fuente académica sobre carga administrativa y poder del financiador. Funders’ Exercise of Power and Administrative Burden
- Internal Revenue Service. “IRC Section 4945(h) — Expenditure Responsibility”. Fuente oficial utilizada para delimitar obligaciones que pueden aplicar a determinadas subvenciones realizadas por fundaciones privadas. IRS: Expenditure Responsibility
- Center for Effective Philanthropy. “After Three Years of Study, the Transformative Effects of MacKenzie Scott’s Big Gifts are Clear”. 2025. Utilizada como evidencia específica sobre grandes donaciones no restringidas; sus resultados no se generalizan a todos los grants. CEP research on unrestricted gifts


